Cómo lidiar con las emociones que suscita el cáncer de mama
Aún recuerdo el instante aquél en que, haciendo un movimiento con el brazo, descubrí un abultamiento en mi pecho derecho que me robó el aliento, y puso mi vida del revés. Si, porque cuando la enfermedad entra en nuestra vida pone patas arriba nuestro día a día, nuestra forma de funcionar, nuestros planes, trayéndonos sensaciones y emociones de todo tipo, muchas de ellas muy desagradables (ansiedad, miedo, tristeza, incertidumbre…), las cuales van a estar presentes con mayor o menor intensidad a lo largo del tratamiento, permaneciendo algunas incluso después de finalizado éste, por eso es importante para nuestro equilibrio psicológico y emocional aprender a gestionarlas adecuadamente, ya que esto puede facilitar el proceso y favorecer la recuperación. De ahí que en este artículo explique brevemente algunas claves para poderlas canalizar de forma saludable.
Reconducir las emociones por cauces positivos
Si bien es cierto que todas las personas cuando nos enfrentamos a situaciones emocionalmente difíciles de asumir nos valemos de mecanismos inconscientes de protección emocional para intentar adaptarnos a esa situación dolorosa, la realidad es que, no siempre esas maneras habituales y particulares de afrontar nuestras emociones en función de nuestra personalidad, nuestros valores, creencias y vivencias, son las que nos aportan resultados más satisfactorios.
¿Quieres saber qué formas de manejar nuestras emociones son más eficaces, y cuáles no?
Te lo diré para que cuides mejor de tu salud.
NO
favorece como vía de gestión emocional
SÍ
favorece como vía de gestión emocional
En definitiva, negar, encubrir, fingir, escapar, reprimir nuestras emociones habitualmente, no favorece el bienestar psicológico. Es mucho mejor, identificar, aceptar, y luego liberar de forma apropiada lo que nos duele, no podemos quedarnos con todo ese malestar que nos resta fuerza, tenemos que librarnos de él, pero de manera ajustada, ya que la manifestación emocional tiene un impacto en nosotras mismas y en los/las demás, y necesitamos regularla para sentirnos mejor, sobre todo si tendemos a desbordarnos, lo cual no es extraño cuando el malestar es muy intenso.
Hay muchas formas de regularnos y de soltar lo desagradable, una de ellas es la respiración. Cuando estamos alteradas emocionalmente, darse un momento para respirar, nos permite calmar y graduar la expresión de nuestra emoción, favoreciendo con ello la relación con los/las demás.
Además, podemos utilizar la respiración consciente para oxigenar nuestro cuerpo, y sacar de él agobio y tensión. Para ello, tomaremos una respiración profunda que llene nuestro cuerpo de oxígeno, retendremos el aire lo más abajo posible de los pulmones durante unos segundos, y luego expulsaremos al exhalar todo el malestar emocional que tenemos dentro.
Se puede exteriorizar lo que angustia y preocupa también escribiéndolo, o plasmándolo en un dibujo y tirando después, pues se trata de liberar.
Otra forma positiva de sacar tensión y negatividad es a través del movimiento.
En casa puedes poner música y descargar con los brazos y piernas tu malestar a la vez que lo vas verbalizando, o puedes salir a la calle a caminar y verbalizar lo que quieres liberar mientras te mueves, eso te ayudará a que tu cabeza esté más despejada, más viva y más animada.
El llorar cuando estés triste, y hablar cuando tú consideres de los sentimientos que te afligen con otras personas es otra alternativa que puede proporcionarte alivio emocional. También puedes acudir a grupos de apoyo si te hacen sentir mejor.
Por otra parte, cuando notes que tu mente está habitada por ideas negativas y que necesita oxígeno, toma una profunda respiración por la nariz y mándale un color que sirva de activante, o céntrate en un paisaje que te transporta a otro punto, o envíale una palabra o una frase estimulante, por ejemplo: “la vida va a ser positiva para mi hoy, “no voy a hacer mucho caso a lo negativo”, no voy a estar mucho en el lamento” …
Como verás los recursos de gestión del mundo emocional son diversos, aquí te he mostrado algunos de ellos, para que cuando emerja el malestar, cuando te invada el abatimiento, cuando te embargue la tristeza, la rabia… etc., no las ahogues, ni las reprimas, y tampoco las expreses intempestivamente, sino que las lleves por caminos saludables, eso te ayudará a recuperar el equilibrio psicológico y fisiológico y favorecerá la adaptación psicológica a la enfermedad.
Así que empieza a practicar lo dicho, y a seguir avanzando hacia la salud.
Concha Chacón Bachiller- Psicóloga clínica.
Si quieres profundizar más puedes leer el libro FUERZA Y VIDA. (Guía de apoyo para transitar emocionalmente por el cáncer de mama).
RECURSOS PRÁCTICOS
Ejercicio para trabajar la toma de conciencia emocional
Sitúate en un lugar cómodo, cierra tus ojos, haz tres respiraciones profundas, y presta atención a lo que estás sintiendo. Pon nombre a eso que sientes, sin juzgarlo.
Ahora pregúntate: ¿por qué me siento así? Trata de comprender la causa de tu sentir.
Luego, cómo las emociones conllevan sensaciones corporales, pensamientos e impulsos a actuar de una manera determinada, también es conveniente que te preguntes:
- ¿qué pensamientos acompañan a lo que estoy sintiendo?
- ¿cómo se refleja mi sentir y pensar a nivel corporal? (reacciones físicas que me genera)
- ¿qué efectos tiene en mi comportamiento?
Busca después el modo de reconducir esa emoción de manera constructiva.
Te propongo que hagas este ejercicio 30 días seguidos y que anotes en una libreta cada día cómo te has sentido, qué has pensado, y cómo tu sentir y pensar ha afectado a tu proceder.
Todo ello, te ayudará a reconocer y entender lo que te pasa, y poderlo gestionar y expresar con más claridad.