sexualidad y cancer de mama

Influencia del cáncer de mama en la vida sexual

PRIMERA PARTE

Cualquier cáncer puede alterar el funcionamiento sexual y las relaciones de pareja por las importantes secuelas orgánicas y psicológicas que deja, pero el cáncer de mama es especialmente problemático porque afecta directamente a una parte del cuerpo llena de significaciones subjetivas y culturales vinculadas con la sexualidad.

Los senos de las mujeres están íntimamente relacionados con el atractivo sexual,  las caricias eróticas y el placer, de modo que la pérdida total o parcial de esta parte de su cuerpo símbolo de feminidad, sumado a los efectos adversos de la radioterapia, la quimioterapia  y el tratamiento hormonal, va a hacer que la vida sexual necesariamente se resienta, ya que para tener una vivencia satisfactoria de  la sexualidad es necesario cuando menos, tener una actitud positiva y respetuosa del cuerpo propio y el del otro/a, así como  la ausencia  tanto de temores, ansiedades y sentimientos de vergüenza… como de malestares y dolencias que entorpezcan  las relaciones sexuales.

Pues bien, muchos de estos factores implicados en la gratificación sexual, están perturbados en el cáncer de mama, donde no solo la integridad física queda comprometida, también se ve desmoronada la imagen corporal y amenazada directa y profundamente la identidad femenina, afectando con una intensidad variable, según la edad, el tratamiento recibido, las características de personalidad…etc., al bienestar del organismo y la auto valoración, apareciendo como consecuencia pensamientos de falta de valía, reacciones de ansiedad y temor a la intimidad, acompañadas a veces de culpa y miedo al abandono de la pareja.

En cuanto a las mujeres sin pareja, la reacción de angustia puede ser incluso mayor, al pensar – dado el valor atribuido socialmente a los senos como reclamo erótico-, que sus posibilidades de proyecto de pareja van a quedar disminuidas por falta de atractivo sexual. Y, aunque en la atracción influyan y estén implicados otros factores de índole psicológico, tiene tanto peso en la sociedad la apariencia y los estereotipos de belleza asociados a los pechos de las mujeres, que no es extraño que en un primer momento el impacto que causa en la autoimagen el cáncer de mama lleve a muchas de ellas a pensar que no van a despertar interés sexual.

El caso es que, tras la cirugía (sobre todo si se ha practicado una mastectomía, donde la alteración es mayor que en una cirugía conservadora) muchas mujeres a disgusto con su aspecto, hasta el punto de resultar difícil en algunos casos desnudarse delante de su pareja, tienden a tomar distancia íntima para protegerse de la mirada del otro/a por los sentimientos dolorosos que les evoca. Si bien puede haber situaciones donde objetivamente la otra persona invade alobservarlas, con frecuencia lo que sucede es que, en la visión externa, se proyecta la no aceptación del propio cuerpo por los cambios físicos experimentados en él.

Pero ahí no acaba la cosa, a esta impresión desagradable de sí misma, se suman los efectos adversos de caída de cabello y pérdida o aumento de peso que trae la quimioterapia, los cuales contribuyen a acrecentarsu inseguridad sexual y afectiva, dando lugar a una disminución de deseo sexual, que se ve reforzado por el cansancio físico que se siente, ya que el nivel de vitalidad o energía influye en el apetito sexual. Cualquier enfermedad física o psíquica (estados depresivos), que debilite el organismo o lo tense va a causar un descensode libido. No se puede concebir una vida sexual satisfactoria si hay evidentes síntomas de baja vitalidad o tensión.

Por otra parte, las mujeres jóvenes que reciben quimioterapia o terapia hormonal por la alteración del funcionamiento de los ovarios que originan (ausencia de menstruación), pierden su fertilidad, al menos mientras les administren esta medicación. Y a su vez, la menopausia prematura ocasionada que hace que la tasa de estrógenos disminuya, provoca sequedad vaginal, la cual no afecta a la excitación, pero debido a la falta de lubricación puede causar dolor en el coito, interfiriendo en la satisfacción sexual.

Aunque cada persona, en función de sus circunstancias y sus características individuales, afronta esta vivencia de manera única, este conjunto de factores emocionales y físicos hacen que en la mayoría de las afectadas disminuya el interés en las actividades o sentimientos sexuales, como mínimo hasta recuperarse de las secuelas de los tratamientos, ya que, durante la primera etapa, la energía está puesta más en afrontar los mismos, y adaptarse a su imagen modificada.

Por ello, las parejas de las mujeres que padecen cáncer de mama se deben sensibilizar para poder entender que, durante un tiempo, puede que su compañera debido a la situación estresante por la que está pasando, esté menos predispuesta a la intimidad sexual, y que tal vez el tipo de actividad sexual acostumbrada antes del cáncer en ese periodo no sea posible

Sin embargo, no haya que preocuparse, porque la sexualidad es tan amplia, y son tan variadas las formas en las que se puede obtener placer que, si no se puede practicar unas, pues hay que buscar otras que se ajusten más a las necesidades del momento. Lo que está claro es que tratar de mantener una relación sin exigencias y acoplar la vida íntima a modalidades acordes con el estado físico y psicológico que se tiene en esa etapa, facilita la recuperación, ayuda a vivir una sexualidad más liberadora, y mejora la calidad de vida.

Y ¿qué formas de proceder favorecen el compartir sexual de las mujeres con cáncer de mama a lo largo del proceso? En la segunda parte trataremos algunas de ellas.

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