Afrontamiento del cáncer de mama desde la fuerza y la vida
«Tiene usted un tumor en la mama»
Cuando a una persona se le comunica una noticia de este calibre, el mundo se viene abajo, y no es extraño, pues un diagnóstico de este tipo supone hacer frente durante meses e incluso años a una serie de acontecimientos estresantes como son los tratamientos, los efectos secundarios, la incertidumbre…etc., que generan un gran sufrimiento psicológico.
La verdad es que no es fácil enfrentar la adversidad que supone el cáncer, a menudo el solo hecho de escuchar la palabra ya nos bloquea, es como si hubiera algo metido en nuestro interior, como un hilo muy sutil que nos conecta con “muerte”, llevándonos de entrada a una dinámica pesimista que nos ahoga, nos paraliza, y nubla nuestra visión, impidiéndonos ver el caudal de vida que tenemos dentro, y todas las herramientas externas que existen hoy en día para la superación.
Por eso, en tales circunstancia para mi uno de los primeros pasos a nivel global para poder lidiar con esta situación de manera útil es: la disposición a mirar de frente, y aunque sea difícil en esos delicados momentos no abatirse ante el golpe que supone, creo que es beneficioso liberar las emociones dolorosas que nos suscita, sobreponerse al desaliento cuanto antes, y aceptar la realidad tal como es, “esto es lo que hay”, “aquí estoy, ”prepararnos para afrontarla de la mejor manera posible, y si hay disposición, aprender de la misma e intentar crear opciones nuevas.
¿Cómo hacer para lograr esto? No hay fórmulas que se adapten a todas las personas, cada una tiene sus propias estrategias. Sin embargo, creo que de entrada es importante sacar la carga de fatalismo asociada al cáncer, y luego dirigir nuestra energía hacia la vida, hacia esa parte interna que aparece cuando respiramos hondo y vemos las cosas con calma. Es decir, colocando nuestro cuerpo en el momento desde la parte más fuerte y positiva nuestra, pensando: “Tengo cáncer si, y tengo dos manos y dos piernas que me van a ayudar a moverme, a saltar los obstáculos que se presenten, a coger lo que necesito de la vida, e ir siempre hacia delante, como si hubiera una corriente de luz enfrente de nosotras y tenemos que caminar hacia ella.
¿Es esta una indicación fácil de seguir? Sin duda alguna, no, pero creo que vale la pena no quedarse en la dificultad, e ir hacia las posibilidades. En mi caso la experiencia me ha mostrado, que es una buena opción tener a nuestra mente como amiga y aliada positiva, dándole claves y palabras de tranquilidad y ánimo para que esté a nuestro favor y así lograr que nuestro cuerpo esté más vivo y activo para poder adaptarse mejor a la nueva situación.
Y luego, buscar recursos externos e internos para actuar y funcionar desde una lógica positiva que nos lleve a mejorar nuestro estado, sabiendo que esto requiere una gran implicación personal, y esa implicación sólo se lleva a cabo cuando se es consciente del beneficio que nos aporta.
Los recursos externos nos los proporcionará la medicina, las relaciones con nuestro entorno (familiares, amistades que nos trasmitan calma y ánimo), el contacto con la naturaleza, que está ahí siempre dispuesta a entregarnos su energía, y la selección de las cosas agradables que hay en la vida que nos puedan dar bienestar.
Y a nivel interno estarán nuestras fortalezas, nuestras capacidades, las estrategias emocionales y mentales (comportamientos, habilidades, actitudes) que nos han permitido lidiar y superar circunstancias adversas en otro momento, las cuales ahora más que nunca tienen que aflorar. A veces no sabemos todas las capacidades y los recursos que tenemos para salir adelante hasta que la vida nos pone en la cuerda floja, por eso, busquemos ese ápice de estímulo que está ahí durmiendo en nuestro interior y avancemos…
Confiar en nuestro poder interno, creer en la propia capacidad de auto superación, y sentir el apoyo, el cuidado y la comprensión de nuestro entorno, son pilares importantes para convivir emocionalmente con la enfermedad, todo ello por supuesto, acompañando a los tratamientos que nos proporciona la medicina, con los cuales hay que hacer una buena conexión, pues los aspectos orgánicos y psíquicos tiene que ir de la mano. Desde ahí convivir con el dolor y superar sus secuelas es más fácil.
Dentro de este primer acercamiento, quisiera subrayar también que, si queremos colaborar con el proceso ante el cual nos encontramos, y avanzar hacia la recuperación hasta donde sea posible, hemos de tener claro:
– Que hemos de cuidar nuestro cuerpo en primer lugar. Todo lo que hagamos va a repercutir en él.
– Que tenemos que meter nuestra mente en la frecuencia del sí a la vida, porque es muy fácil en esta situación caer y quedarse en una fase densa, negativa, pero si nos metemos en una línea constante de aflicción y sufrimiento que no nos deja respirar, será más costoso salir de donde estamos.
– Que necesitamos gestionar bien nuestra energía, todo lo que nos desgaste hay que dejarlo de lado. Necesitamos buscar ganar energía, ligada a todo aquello que nos nutre a nivel físico y psíquico para que nuestro sistema inmune esté fuerte.
– Que hay que hacer un trabajo interno, que nos ayude integrar la experiencia y a evolucionar.
Este es el planteamiento de partida y el horizonte hacia donde nos dirigimos, después habrá que transitar por todo el proceso en sus diferentes etapas, teniendo presente que cuanto más le demos a nuestro cuerpo (cuidados, vivencia, positividad, ilusión) mejor va a estar y mejor va a poder asumir todo lo que acontezca.
Así que, no dejes que la enfermedad te anule, coge tu fuerza, y avanza en este momento duro y puntual de tu vida.
Ánimo.
Concha Chacón Bachiller.
Nota: Si quieres profundizar más puedes leer el libro FUERZA Y VIDA. (Guía de apoyo para transitar emocionalmente por el cáncer de mama).
RECURSOS PRÁCTICOS
Iniciamos este apartado, donde vas a encontrar medios para aplicar en tu día a día con la enfermedad, con una visualización relacionada con el artículo expuesto “AFRONTAMIENTO DEL CÁNCER DE MAMA DESDE LA FUERZA Y LA VIDA” la cual tiene como fin, posicionar la palabra cáncer fuera nuestro y así poderla mirar con mayor libertad y oxigenación, sin esa carga de fatalismo asociada a ella.
Visualización:
Con los ojos abiertos verás un doble tuyo delante de ti, y centrarás la atención en el pecho, donde escribirás mentalmente la palabra cáncer en personal (cursiva) y en impersonal (imprenta) con letras negras (cogemos el color negro simbólicamente como foco de densidad).
Cuando la zona esté completamente llena de esta palabra, cerrarás los ojos y verás un borrador dorado (cogemos el dorado como foco de vitalidad), que irá borrando las letras, dejando la zona cubierta de un dorado luminoso que irás afianzando a través de respiraciones profundas que te llevarán a percibirte más relajada y oxigenada.
Esto lo harás durante cinco minutos. Luego abrirás los ojos y tocarás tu tórax con cariño con ambas manos.
Te sugiero que hagas el ejercicio diariamente durante 30 días.
Lo siguiente que vamos a trabajar son los recursos y fortalezas.
Para ello:
– Reflexiona y escribe sobre las principales fortalezas que tienes y cómo las muestras. También sobre los recursos externos que has sentido como importantes en otros momentos difíciles, y ahora en tu paso por la enfermedad (entereza, tener una visión positiva, mantener la perspectiva, tener buen humor, tener apoyo de mi entorno, hablar con amigos/as, familiares, leer, escribir…)
Esto te ayudará a darte cuenta de que eres más fuerte de lo que crees, y de que también puedes compartir, dar y coger apoyo de lo externo cuando lo necesites.
Si después de realizar estas prácticas deseas compartir tu sentir, deja tus comentarios.