La radioterapia en el cáncer de mama. Recursos de apoyo
Con mi experiencia personal como punto de partida, he tejido este artículo con el fin de favorecer uno de los tratamientos de aplicación local utilizado con frecuencia para tratar el de cáncer de seno, la radioterapia; vía terapéutica basada en el empleo de partículas de alta energía para destruir las células cancerosas, reducir el tumor, o retrasar su progresión.
No entraré aquí en detalles del procedimiento, pues esta información la facilitan los expertos en la materia, me limitaré a señalar algunos aspectos a tener en cuenta en el proceso, seguidos de recursos prácticos, que sumados a los proporcionados por el equipo médico permitan una mayor tolerancia y eficacia de la misma, y en consecuencia una evolución positiva de la salud.
Dicho esto, si necesitas que te administren este tratamiento, además de preguntar a tu especialista antes de iniciarlo todo lo que quieras saber para tu tranquilidad, y seguir los cuidados especiales que te recomiende, sobre todo de la piel de la zona tratada, que es donde primero llega la radiación etc., yo te sugiero, como ya expresé en artículos anteriores, que te sitúes frente a él valorando lo positivo que te aporta, ya que es un medio que nos ofrece la oportunidad de mejorar.
Así mismo, es importante que estés fuerte ante la radioterapia, ya que ésta suele ir acompañada en algunos momentos durante o después del tratamiento de cansancio. Esto nos conduce a la importante tarea de incorporar actitudes, y condiciones de vida que te lleven a subir tu energía y llevar el día a día con más viveza. Una de estas condiciones es tener una alimentación equilibrada, y desde luego, si tomas algún suplemento o vitamina tienes que decirlo al médico, ya que no siempre son compatibles con el tratamiento.
Mas, para recargar tu energía vital no sólo tienes que alimentar tu organismo con la comida, también has de cuidarlo a nivel emocional, siendo receptora de lo positivo de tu entorno y desechando lo que te entorpece y te debilita. Cuando estamos en este proceso necesitamos ante todo recabar fuerzas, nutriéndonos con palabras de ánimo, sonrisas, amabilidad, calma interior, con estímulos agradables, por ejemplo, poniendo en la zona del
pecho, que es la que más mimo necesita, blusas bonitas, de texturas suaves que nos den sutileza, ligereza y bienestar.
Por otra parte, aunque te sientas cansada y abatida, es bueno para optimizar energía que te muevas en la medida de tus posibilidades, ya que dentro de ese movimiento irás metiendo vida, y eso se reflejará en vitalidad, la cual infundirá valor a tu cuerpo que necesita ahora de manera especial que lo cuides y le ayudes diariamente. Para esto, te recomiendo algunas tareas sencillas.
En primer lugar, te propongo realizar por la mañana una tabla de ejercicio físico, orientado a movilizar la energía y descargarla. Después de comer que es cuando el ánimo tiende a bajar, te sugiero hacer una visualización para relajar tu mente. Y por la noche, antes de irte a dormir para darle el último mimo, te irá bien hacerte un masaje.
Tabla de ejercicio físico
El ejercicio lo harás sentada, con el tórax lo más estirado posible.
Seguidamente, pondrás las palmas de las manos cruzadas sobre las costillas, es decir, izquierda tocará la derecha y la derecha la izquierda, e irás subiendo y bajando el tórax (las palmas permanecerán tocando las costillas, que es una zona de fuerza). Este movimiento lo harás un minuto.
Luego situarás las manos cruzadas un poco más abajo, aproximadamente dos centímetros encima del ombligo, e irás moviendo el tronco de lado a lado, un minuto.
Después colocarás tus manos también cruzadas sobre tus crestas ilíacas (zona de las caderas), e irás moviendo el tronco de lado a lado y de arriba abajo, otro minuto.
Si te encuentras cansada, no rompas tu tabla, haz menos tiempo. Y si en algún momento no puedes hacerla a nivel físico, no te quedes parada pensando que no puedes, síguela a nivel mental, visualizando que la haces, aunque permanezcas tumbada en el sofá, lo importante es intentarlo, eso es un avance, y todo avance es un escalón de autosuperación, que en este caso te permitirá tener el cuerpo activo. Recuerda que el movimiento es vital y nos lleva a vivir.
Visualización
Tumbada, con los ojos cerrados, harás tres respiraciones profundas, y a continuación visualizarás un riachuelo cristalino, en él verás piedras de colores y peces pequeños moviéndose. Cuando percibas la energía de armonía y libertad que desprende el paisaje, empezarás a respirarla y tu cuerpo la irá absorbiendo, dando oxígeno al mismo. Esta visualización la harás durante cinco minutos.
Automasaje
Para hacer este automasaje, te tumbarás, y con los ojos cerrados y una música tranquila que te guste, siempre música actual, irás haciendo círculos con los puños, 1º por las clavículas de dentro hacia fuera, y luego hacia arriba, desde el hueco de la garganta hacia la barbilla. Repetirás estos movimientos durante un minuto.
Por último, vamos a buscar un bastón simbólico que te conecte con vitalidad y oxigenación, el cual vas a prepararlo tú. Para ello, te propongo que cojas un papel y dibujes en él tu símbolo (un sol, el mar, una montaña…, lo que tú quieras que tenga un sentido para ti), y que cuando
vayas a tu sesión de radioterapia lo lleves en tu bolso como talismán de apoyo, y en el momento de la radiación lo imagines en la zona tratada.
También, en los momentos en los que te percibas desanimada y con miedo, puedes coger tu símbolo y colocarlo en tu tórax durante un minuto, pensando que el mismo te dará calma y fuerza para seguir, luego lo tiras, y a la vez siguiente lo pondrás nuevo. Lo importante es que por un tiempo estarás atenta a tu cuerpo y tratarás de favorecerlo para que esté más tranquilo.
¡Ánimo, coge estos recursos y adelante!
Concha Chacón Bachiller